Cuello
Se quiere particular destreza para examinar el cuello, pues
músculos, capas aponeuróticas y estructuras cartilaginosas u óseas enmascaran:
signos físicos, y ellos mismos resultan fáciles de confundir con procesos
patológicos.
El cuello se divide desde un punto de vista semiológico en
un cuello derecho y uno izquierdo, el músculo esternocleidomastoideo forma una
división en forma de dos triángulos una anterior y otro posterior para
localizar las lesiones.
Inspección: Empiece por examinar el cuello en busca de
asimetría, hinchazón, pulsaciones, fístulas o limitación de movimientos.
Palpación: Debe efectuarse con la superficie palmar de las
puntas de los dedos, utilice movimiento delicado de rotación para descubrir las
superficies lisas y duras de cualquier nódulo.
El examinador puede colocarse delante, de lado y detrás del
paciente.
Es importante saber que para palpar un área del cuello hay
que flexionar el cuello hacia dicha área.
Ganglios linfáticos cervicales
Dentro de las características que hay que tener en cuenta
están: el volumen, la consistencia y los límites de dichos ganglios.
Para ubicarlos hay quienes los dividen en estaciones pero
también se pueden ubicar por las zonas anatómicas.
Es esencial darle importancia a la aparición de nódulo en el
cuello, pues si es así tenemos que examinar al paciente completo pues el nódulo
puede tener cualquier origen.
Glándula tiroides
El tiroides normal suele ser palpable, en personas delgadas,
a cada lado de la tráquea, como masa firme y lisa que se eleva con los
movimientos de deglución.
Cuando se observa aumento del volumen del tiroides, hay que
determinar su forma, extensión, consistencia, y vascularización.
El examinador
se coloca detrás del paciente y ubica delante la tráquea lo que es la glándula
tiroidea y le pide al paciente que degluta en dicho momento la glándula se
escurrirá por los dedos, también de puede colocar lateral al paciente para
examinar cada glándula y frente al paciente para examinar la vascularización.
http://www.bienestar-natural.es/wp-content/uploads/2011/03/Enfermedades-de-la-gl%C3%A1ndula-tiroides.jpg
Las lesiones del tiroides
Hipertiroidismo:
es la hiperactividad de la glándula, el signo del hipertiroidismo que puede
descubrirse en la propia glándula es el aumento de la vascularización, mas
frecuente en mujeres y el paciente presenta; exoftalmos, temblor muscular,
sudoración en las manos, piel fina y el pulso saltón por presión diferencial
amplia.
Hipotiroidismo:
hay una disminución de la producción de las hormonas tirodeas, el paciente
presenta mixedema, aumento de peso, disminución del libido, caída del pelo etc.
Tiroiditis
aguda: poco frecuente pero es grave y es de origen bacteriana.
Tiroiditis
sub-aguda: más frecuente en mujeres, el paciente presenta dolor en garganta,
cuello y glándula tiroidea, de origen viral.
Bocio de
reiedel: el primer síntoma es compresión traqueal progresiva. La glándula es
sustituida por tejido fibroso denso y duro, que suele causar hipertrofia
irregular.
Bocio de
Hashimoto: el primer síntoma suele ser presencia de una masa en el cuello. La
glándula esta aumentada de tamaño en forma difusa pero no uniformemente. El
trastorno se observa frecuentemente en mujeres que acaban de pasar la
menopausia.
Cáncer del
tiroides: la única manifestación de un cáncer inicial puede muy bien ser un
nódulo solitario que ocasionalmente puede metastizar a los ganglios cervicales.
Hay compresión de la tráquea y el esófago causando dificultad al deglutir y en
la respiración.
Lesiones congénitas del cuello
Quiste del conducto tirogloso: se observan a cualquier nivel entre la base de la lengua y el istmo del tiroides, se hallan localizados de manera característica en la linea media, pero la quinta parte, aproximadamente, se establece porque el quiste de hendidura branquial.
Quiste y fistulas de origen branquial: están localizados por delante del musculo esternocleidomastoideo, aproximadamente a nivel de la bifurcación carotídea.
Higroma quistico: anomalía congénita de los linfáticos suele hallarse localizada en el cuello, produce un tumor quístico voluminoso, translucido; se extiende en una zona amplia y puede afectar todo el cuello.
Tortícolis: rigidez anormal del esternocleidomastoideo puede ser congénita o adquirida, produce una torsión característica del cuello.
Tumores del cuerpo carotídeo: suelen confundirse con tumores congénitos del cuello, nacen a nivel de la bifurcación de la carótida primitiva; este punto se halla inmediatamente por detrás del borde anterior del esternocleidomastoideo y frente al borde superior del cartílago tiroides.
No hay comentarios:
Publicar un comentario